Una de las bandas que más me gusta, por lejos, es Ska-p, y ante la noticia de que se juntan me dieron ganas de rendirles mi primer homenaje en R&B (porque va a haber un par más). Predominio de ska, mucho punk rock y mezcla de estilos relocos, ya sea polka, ya sea mambo, ya sea lo que sea. Y por sobre todo lo anterior, mucha, mucha crítica contestataria.
La banda nació en el ‘94 con una formación original que comprendía a Pulpul en voz y viola, Toni Escobar en primera viola, Julio en bajo, Kogote en teclados y Pako en la bata. Después de unos meses de ensayos grabaron “Ska-p”, su primer disco, conocido por ahí también como el “0,7″. Tocaron por muchos lugares pero empezaron a pegar cuando se difundió una de sus canciones en Madrid, en apoyo al Rayo Vallecano (un par de los muchachos son, además de hinchas, del barrio del equipo). Así, se fue corriendo la voz de que un grupo de pankekes que tocaban ska cantaban en contra de los militares, de las corridas de toros, del racismo, de la corrupción del sistema, en fin.





