Ayer fui a tocar con mi banda, mientras tomamos unas cervezas y unos vinos, y fumamos un faso, dicho sea de paso. La cosa es que me di cuenta, y como bien dijo el bajista, de que para algo se usa la banqueta.
En los ensayos tocamos en la habitación del violero, y para tocar me siento en una silla con una frazada doblada arriba. Así, noté que la aplastante mayoría de las veces que me pierdo, o me desconcentro, o incluso me acalambro, es por culpa de la puta silla. Bueno, y por culpa del suelo, también, donde resbala el bombo y se corre de lugar.
El chiste de la banqueta, al fin lo noté un día que me prestaron una, no es solo sentarse, es llegar cómodamente a las partes debidas del instrumento. La banqueta proporciona comodidad, flexibilidad, y funciona a medida, lo más importante.
Es más cómodo para tocar estar a una altura prudente de los pedales, y es algo que ningún otro soporte proporciona. Por eso, después de un par de platos que ando necesitando tengo entre ojos comprar una banqueta, para tocar diez horas de corrido si ningún impedimento jee.



