
Ocá, este es mi primer posteo en Rock&Blog, así que me presento: soy Luciano Tonzar Tamaro, tengo 19 años y vivo en La Plata, en Argentina. Me gusta mucho la música, desde el hardcore al reggae, del heavy metal al blues, pero sobre todo me gusta el rock, en todas sus aptitudes. Acá en Argentina existe un prejuicio rival entre las pandas musicales bastante presente, porque la gente (los adolescentes sobre todo) sienten una necesidad imperiosa de pertenecer a algo. Entonces se cuelgan lenguas de lo Stones y se cortan flequillos a la regla, o se ponen tachas hasta en el ojete y se hacen peinados raros. Creo que todo aquel al que le guste la música ha pasado por esta etapa, y ha prejuiciado de alguna forma alguna que otra urbe musical. A mí me tiró en su momento por el lado del pank rock, y miraba a los rolingas con mala cara, pero después se me pasó y empecé a apreciar el buen rocanrol. Y hoy por hoy considero que es, ha sido y será Viejas Locas una de las mejores bandas de rocanrol argentino.

Tienen tres discos en su haber más un compilado, y un dvd. “Viejas locas”, el primer disco, es del año ‘96, con melodías bien rocanrol stone, y con temáticas atadas a la joda, las drogas, las minas y el alcohol. Es un disco con un nivel musical realmente respetable, prolijo, que merece la pena ser escuchado. Hasta tiene algo de blues y baladas. Pero, no obstante, es un disco pendejo, con letras que costean la “estupidez” de la juventud (de la que yo todavía no me desprendí, quizá por eso me guste), como para no tomárselas demasiado en serio.

El segundo disco de los muchachos, “Hermanos de sangre”, llegó al año siguiente y aunque sigue con la misma línea, se nota una evolución: hay mayor contraste entre melodías más duras, que incluso rozan el pank, y melodías más tranquilas, casi dulces (casi). Las letras siguen en la misma, pero se empieza a hablar un poco de la vida, ya no solo de la joda.

En el ‘99 salió el tercer disco, “Especial”, que es indudablemente mucho más musical. Explora a fondo los terrenos del rocanrol, con melodías ricas, interesantes, y diferenciadas. Tiene un pank rock bien ramonero (Una piba como vos), mucho blues, y otras influencias, rock experimental, por ejemplo. Personalmente, no me gusta más que los discos anteriores, pero igual me gusta mucho.
Sobre las letras, la mayoría son del Pity, que dice que “…son sencillas, pocas comparaciones, ninguna metáfora, son bien directas, historias que las entendemos rápido”. Si algo me cae bien de este chabón es éso justamente, que es un personaje de la calle, es un personaje social, nada de teórico, es un tipo práctico. Eso me cae bien, porque si algo le falta a la sociedad donde yo vivo, es visión práctica.
Un poco de bio
La banda originalmente estaba compuesta por unos pibes del barrio Piedrabuena -entre Lugano, Mataderos y Ciudad Oculta-, pero después se incorporó Cristian, el Pity Álvarez, que tocaba la viola y andaba buscando banda, y desde el vamos se empezó a hacer notar como el motor del proyecto. Después los miembros originales se fueron desentendiendo de la banda y se fueron incorporando los que quedaron hasta el final: Abel Meyer en la bata (sigue tocando con el Pity en Intoxicados); Fabián Crea, el Fachi, en bajo; y Sergio Toloza, el Pollo, en la otra viola. También se incorporaron más tarde como integrantes estables el Peri Rodríguez en armónica, Juancho Carbone en saxo, y Burbujas Pérez en piano. La banda arrancó desde abajo, haciéndose ver con el “boca a boca”, pintadas en paredes, calcomanías en los timbres del micro, tocando en plazas, y otros recursos de bajo presupuesto, pero efectivos. Grabaron un demo que regalaban en los recitales, entonces, de a poco, fueron juntando hinchada. Así, después de unos cuantos conciertos, en el año ‘95 los vio un productor de Polygram (discográfica hoy difunta, comprada por Universal Music Group en el ‘98) y los metió a grabar en estudio. Igual, “Viejas locas” salió al año siguiente, pero ellos ya lo venían tocando, y venía pegando.
Sacaron su segundo disco, “Hermanos de Sangre”, en el ‘97, y tuvieron ocasión en ese entonces de tocar de teloneros en cuatro de los cinco recitales de los Stones que hubo esa vuelta en el estadio de River. Cabe destacar que tuvieron esa oportunidad porque los Ratones Paranoicos rechazaron la oferta porque querían más plata de la que les ofrecían. No obstante, los muchachos de Viejas Locas no solo tocaron ante miles de personas, compartiendo escenario con los Stones, sino que después hicieron una fecha gratuita en Quilmes para toda la gente que no pudo pagar la entrada; tuvieron un público que contaba 10.000 personas.
Después tocaron en el estadio Obras, que antes de que Pepsi lo destruyera era la cumbre más alta aspirada a escalar por todo rocanrolero argento, estrenando el tema Legalízenla (por la legalización del faso, aclaro aunque sea evidente) y teniendo como invitado al Chizzo, de La Renga. Finalmente, antes de la separación, grabaron su tercer disco, “Especial”, en el ‘99, lo que les abrió las puertas al exterior latino. En este punto los muchachos ya estaban en la cumbre del negocio de la música, pero no perdieron la humildad y mantuvieron el precio bajo de las entradas, porque (aunque suene lógico muuchas veces no resulta así) ellos conocían en carne propia las limitaciones económicas de su público.
A mediados del año 2000 la banda se rompe, y de esta separación surgen otras tres bandas: Intoxicados, la banda que decidió formar el Pity con Abel, Burbujas y el Peri, de la que ya voy a escribir algo; Motor Loco, la banda del Fachi, y La Lengua, la banda del Pollo. Aún después de la ruptura se editó el disco “Sigue pegando” en 2002, con un solo tema inédito, El hombre suburbano de Pappo y con Pappo en la viola, y un dvd con un recital en Obras y los videos que tenía la banda.
Algo que quiero destacar para rematar el posteo rocanrolero este, es que la banda se llama Viejas Locas porque así apodaban al primer cantante, Mauro Bonome. Qué cosa.
__________
_Fuente: http://www.viejas-locas.com.ar
_Para escuchar en línea: Temas de Viejas Locas en Goear.com.



